Existe una sola Virgen María,
Madre de Dios y Madre nuestra, a la que invocamos con distintos nombres, refiriéndonos
a los diferentes lugares de su aparición, o a algún rasgo maternal suyo, como
por ejemplo: La Virgen de la Dulce espera, Madre de la Misericordia, entre otras.
En 1531 una Señora del Cielo se apareció a un pobre indio en un
cerro al noroeste de la actual ciudad de México; se identificó como la
Madre de Dios, le encargó que hiciera que el obispo construya un templo
en ese lugar y dejó una imagen de sí misma impresa milagrosamente en su
tilma, un tejido de cactus de poca calidad que se debió haber deteriorado
en 20 años pero que no muestra señales de corrupción 469 años después
y aún desafía toda explicación científica sobre su origen.
Inclusive parece aún reflejar en sus ojos lo que tenía frente a ella en
1531
Una increíble lista de milagros, curas e intervenciones se le atribuyen.
Durante una de sus visitas, el Papa Juan Pablo II confió la causa de
la vida a su protección, y encomendó a su cuidado maternal las vidas inocentes
de los niños, especialmente aquellos que se encuentran en peligro de no
nacer.
Nuestra Señora de Guadalupe, Patrona de la Evangelización de América,
es la más antigua advocación mariana de nuestro continente que aparece
embarazada.
Nuestra Señora de Guadalupe
México
Nuestra Señora de la Dulce espera:
Esta advocación alude al tiempo en que la Santísima Virgen vive su embarazo,
esperando el nacimiento del redentor. Muchas familias durante la experiencia
del embarazo recurren a su protección maternal. Como así también, diversas
personas ruegan a ella en caso de embarazos o complicados o problemas
de concepción.
El Papa Juan Pablo II en
su Carta a las mujeres nos dice: “Te doy gracias, mujer-madre,
que te conviertes en seno del ser humano con la alegría y los dolores
de parto de una experiencia única, la cual te hace sonrisa de Dios para
el niño que viene a la luz y te hace guía de sus primeros pasos, apoyo
de su crecimiento, punto de referencia en el posterior camino de la vida.”
Nuestra Señora de la Dulce Espera
Haedo, Buenos Aires,
Argentina
Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás
La Santísima Virgen comienza a aparecérsele a Gladis, una mujer sencilla
de San Nicolás, registrándose el 25 de septiembre de 1983, como la fecha
en que por primera vez experimenta este suceso maravilloso.
Comienza así el fluido e ininterrumpido diálogo, donde la Reina del Cielo,
avala sus mensajes con citas bíblicas. Los mensajes, constituyen una verdadera
catequesis, lo que es la originalidad de esta manifestación mariana, cuya
principal temática, al estilo de Lourdes, Fátima o cualquiera de las otras
revelaciones de la Virgen son
· La alianza entre Dios y su pueblo, la necesidad de la conversión.
· La recomendación insistente de orar por la paz del mundo.
· La conveniencia de difundir y practicar la devoción del
Santo Rosario.
·La importancia de hacer penitencia y predicar la Palabra
de Dios
· La necesidad de comulgar frecuentemente y orar pidiendo
al Espíritu Santo.
Nuestra Señora del Rosario
San Nicolás, Argentina
Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa
El 27 de noviembre de 1830, en París, se apareció la Virgen de la Medalla
Milagrosa a Santa Catalina Labouré. Era una hija de la caridad de la congregación
de San Vicente de Paul.
La Virgen apareció rodeada
de un marco ovalado en el que se leían estas palabras:
“Oh María sin pecado concebida,
ruega por nosotros que recurrimos a vos”
El mandato expreso de la Virgen en las sucesivas apariciones que hizo
a Santa Catalina, fue el siguiente: “Haz acuñar una medalla según este
modelo, todos los que la lleven recibirán grandes gracias.
Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa
París, Francia
Nuestra Señora de Luján
La santísima Virgen María, Madre del Señor,
es celebrada en la República Argentina, con el título de Nuestra Señora
de Luján, pues Ella, por su presencia milagrosa, es reconocida como Madre,
Señora y Patrona, ya que, bajo la sombra del Espíritu Santo, impulsó y
sigue impulsando en sus hijos la Fe en Cristo.
María de Luján, es toda nuestra;
es nuestra Madre y nuestra Reina; Ella "es un bien" del pueblo
argentino, de la cual no podemos desprendernos.
A lo largo de toda nuestra historia, la imagen de Nuestra Señora y Protectora
ha estado presente siendo muchas las muestras de agradecimiento brindadas
a Ella por nuestro pueblo, por guiarnos y auxiliarnos en momentos de angustia
y necesidad.
Su Fiesta se celebra el
8 de mayo
Nuestra Señora de Luján
Provincia de Buenos Aires, Argentina
Nuestra Señora de los dolores
Esta advocación representa
los siete dolores
de la santísima Virgen María.
Nuestra Señora prometió que concedería siete gracias
a aquellas almas que la honren y acompañen diariamente, rezando
siete Ave Marías mientras meditan en sus lágrimas y dolores:
1. "Yo concederé la paz a sus familias."
2. "Serán iluminadas en cuanto a los divinos Misterios."
3. "Yo las consolaré en sus penas y las acompañaré
en sus trabajos.»
4. "Les daré cuanto me pidan, con tal de que no se oponga
a la adorable voluntad de mi divino Hijo o a la salvación de sus
almas."
5. "Los defenderé en sus batallas espirituales contra el enemigo
infernal y las protegeré cada instante de sus vidas."
6. "Les asistiré visiblemente en el momento de su muerte y
verán el rostro de su Madre.
7. "He conseguido de mi Divino Hijo que todos aquellos que propaguen
la devoción a mis lágrimas y dolores, sean llevadas directamente
de esta vida terrena a la felicidad eterna ya que todos sus pecados serán
perdonados y mi Hijo será su consuelo y gozo eterno."