¿Qué
es la oración?
Equipo de oracionmundial.org
Cuando en la vida cotidiana hablamos de oración, tal
vez no reflexionamos acerca de su significado profundo. Quizás solemos
aproximarnos a ella intuitivamente, cuando buscamos la respuesta de Dios ante
nuestras distintas sensaciones y vivencias de angustia, duelo, alegría,
encuentro y desencuentro. Mediante el presente artículo, invito a reflexionar
sobre el concepto de oración, para lo cual se retomará la experiencia
espiritual de santos de ayer y de hoy.
En la oración se produce un acercamiento de la persona
hacia Dios, y al hablar de acercamiento, me refiero al encuentro en el cual
tiene lugar un vínculo amoroso con Él. Es nuestra voz de hijo
que mediante la oración busca el encuentro con el Padre y es Él
quien responde al hijo que ora.
Existen muchas maneras de rezar. Mi intención no es aquí
realizar una estricta tipificación de oraciones sino revisar su sentido
a la luz de las enseñanzas de quienes con compromiso y confianza nos
han precedido en el camino de la fe. Un tipo de oración a destacar
es la denominada espontánea. Ésta tiene lugar cuando
nos dirigimos a Dios sin fórmulas estructuradas, diciéndole
simplemente lo que sentimos. Esta forma de oración, fue practicada
por Santa Teresita del niño Jesús, Doctora de la Iglesia. Para
ella la oración es: "un impulso del corazón, una simple
mirada lanzada al cielo, un grito de gratitud y amor, tanto en medio del sufrimiento
como en medio de la alegría". Según Teresita no necesitamos
para hacer oración de métodos o palabras complicadas sino que
nos invita a expresarle a Jesús lo que sentimos con la plena confianza
de ser escuchados. La santa también nos dice: Qué grande
es el poder de la oración!
Por otra parte disponemos de oraciones formuladas, como
el Padre Nuestro, el Ave María, entre otras. El Rosario lo ubicaré
dentro de este conjunto. Éste es un instrumento sencillo de oración
que consiste en la repetición del ave María junto a la meditación
de los episodios de alegría, dolor y gloria de la vida de Jesús
y de María. Es un medio peculiar de oración ya que, tiene la
posibilidad de unir las voces de gente de distintos grupos sociales, etarios,
culturales y educacionales. Al proponer un rezo accesible para todos, el rosario
tiene la propiedad de convocar con facilidad a la oración comunitaria.
Por otra parte, el rezo del rosario es pedido con reiteración por La
Virgen María en sus sucesivas apariciones, entre ellas las de San Nicolás,
Lourdes, Fátima, Medjugorje
¿Qué es entonces la oración.? Más
arriba me he referido a la oración como vínculo entre Dios y
el hombre. Llegado a este punto considero importante agregar que esa relación
de amor ya existe de antemano, porque Jesús nos ha amado primero, pero
además en el marco de la oración ese vínculo se vivifica
y adquiere forma de comunicación. Los medios para lograr comunicarse
con Dios son muchos y diversos, además, puede que haya veces que uno
se sienta escuchado y haya otras que no " sienta nada", lo cierto
es que Dios siempre está a nuestro lado dispuesto a escucharnos y a
orientarnos. Dice San Agustín: "El hombre no ora para orientar
a Dios sino para orientarse bien a sí mismo". Cuando realizamos
nuestras peticiones y el Señor no concede lo pedido es fácil
caer en el desaliento y en la sensación de no haber sido escuchados.
Sin embargo ocurre que Él sabe mejor que nosotros lo que nos conviene
y responde a nuestros pedidos de la manera que en verdad lo necesitamos y
no según nosotros creemos necesitar. Como dice en otra oportunidad
San Agustín : "Quien aprende a
rezar bien, aprende a vivir bien"
Para conseguir una verdadera comunicación con Dios es
necesario orar con plena confianza y el buscar un tiempo especial para dedicarle
a Él. Es necesario dejar por un momento nuestros "quehaceres cotidianos"
para ofrecerle a Jesús un espacio exclusivo (Lc.10, 38-42) Porque como
dice Don Bosco: "Quien ora se ocupa en la cosa más importante".Es
bastante normal en nuestro tiempo vivir los días de forma acelerada,
repletos de actividades y ruido. Para la Madre Teresa de Calcuta, la oración
es "el fruto del silencio". Y el silencio no debería ser
solo exterior, sino fundamentalmente interior, para poder escuchar con mayor
claridad la voz del pastor. La Madre Teresa nos dice:
"El
fruto del silencio es la oración
El fruto de la
oración es la fe
El fruto de la fe es el amor
El fruto del amor es el servicio
El fruto del servicio es la paz"
Como
podemos interpretar a partir de la reflexión de Teresa de Calcuta,
el dedicar tiempo a la oración no implica "quedarse mirando al
cielo", por el contrario, rezar de forma continua es sumamente importante
porque nos permite nutrirnos del amor de Dios, que siempre nos anima a abrirnos,
a ir al encuentro de los otros, a poner al servicio de la sociedad nuestras
capacidades... Cuando rezamos de corazón, somos capaces de descubrir
la real dimensión de los hechos, le damos o quitamos valor a las cosas
según Dios, en tanto verdadero parámetro o "Centro"
como diría San Ignacio. Entonces en la oración no hay aislamiento
sino una invitación profunda a ser felices, a amar y compartir. Por
eso ella es "la compañera inseparable de la vida cristiana"
como nos dice Don Bosco. El Señor nos espera y viene también
a nosotros, nos responde a través de los acontecimientos, de las personas,
de la Biblia o a través de nuestros propios sentimientos. La oración
es la comunicación tierna, confiada y trascendente con Dios que desde
siempre nos ama.