ORACIONES DE REZO FRECUENTE
Padre Nuestro
  Ave María
  Gloria al Padre
  Credo
  Ángelus
  Magníficat
   
  ORACIONES DE SANTOS
 

Nada te turbe - Santa Teresa de Ávila

  Oración Simple - San Francisco de Asís
  Petición de Perdón - Santa Teresita del niño Jesús
  Ama y haz lo que quieras - San Agustín
  No llores si me amas - San Agustín
  Oración para sonreir - Madre Teresa de Calcuta
  Oración para aprender a amar - Madre Teresa de Calcuta
  Alma de Cristo.- San Ignacio de Loyola
  Ven Señor y toma.- San Mauro

 

  Oraciones de rezo frecuente

Ave María
Dios te salve María,
llena eres de gracia
el Señor es contigo
Bendita tú eres entre todas las mujeres
y bendito es el fruto de tu vientre Jesús
 
Santa María, Madre de Dios
ruega por nosotros pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén
 
Padre Nuestro
Padre Nuestro que estás en el cielo
santificado sea tu nombre
venga a nosotros tu Reino
Hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo
 
Danos hoy nuestro pan de cada día
perdona nuestras ofensas como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden
no nos dejes caer en la tentación.
Y líbranos del mal.
Amén

Gloria al Padre
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo
como era en un principio, ahora y siempre
por los siglos de los siglos. Amén

Credo
Creo en Dios Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra
Creo en Jesucristo su Hijo, nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos
subió a los cielos,
está sentado a la derecha de Dios Padre todo poderoso
desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a lo muertos
creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la vida eterna. Amén
 
Ángelus
El ángel del Señor anunció a María
R: y concibió por obra y gracia del Espíritu Santo
(Ave María)
He aquí la esclava del Señor
R: Hágase en mí según su Palabra
(Ave María)
El verbo se hizo carne
R: Y habitó entre nosotros
(Ave María)

Magnificat
Alaba todo mi ser la grandeza del Señor
y mi Espíritu se alegra en el Dios que me salva.
Porque quiso mirar la condición humilde de su servidora.
En adelante pues, todos los hombres oirán que soy felíz.
En verdad el Todopoderoso hizo grandes cosas para mí,
reconozcan que su nombre es Santo y que de padres a hijos
sus favores recaen sobre aquellos que le temen.
Su brazo realizó enormes hazañas,
dispersó a los sobervios con sus maquinaciones,
sacó a los poderosos de sus tronos,
y puso en su lugar a los humildes.
Repletó a los hambrientos de todo lo que es bueno
y despidió a los ricos con las manos vacías.
De la mano tomó a su siervo Israel, demostrándole su misericordia.
Esta fue la promesa que hizo a nuestros padres
y que reservaba a Abraham y a sus descendientes para siempre.

 

  • Oraciones de Santos

Nada te turbe.  Santa Teresa de Ávila
Nada te turbe
Nada te espante
Todo se pasa
Dios no se muda
La paciencia todo lo alcanza
quien a Dios tiene nada le falta
sólo Dios basta
Eleva el pensamiento
al cielo sube
por nada te acongojes
Nada te turbe
A Jesucristo sigue
con pecho grande
Y venga lo que venga
Nada te espante
¿Ves la gloria del mundo?
es gloria vana
Nada tiene de estable
Todo se pasa
Aspira a lo celeste
que siempre dura
Fiel y rico en promesas
Dios no se muda
Ámala cual merece
Bondad inmensa
Pero no hay amor más fino
Sin la paciencia
Confianza y fe viva
mantenga el alma
que quien cree y espera
Todo lo alcanza
 
Oración simple. San Francisco de Asís
Señor, haz de nosotros instrumentos de tu paz.
Donde hay odio, pongamos amor,
Donde hay ofensa, pongamos perdón
Donde hay discordia, unión
Donde hay duda, pongamos fe
Donde hay desesperación, pongamos esperanza
Donde hay tinieblas, pongamos la luz.
Maestro, que no busquemos tanto
Ser consolados, como consolar,
Ser comprendidos, como comprender,
Ser amados, como amar.
Porque dando, se recibe
Olvidándose de sí, es que uno se encuentra,
Perdonando, se alcanza el perdón
Muriendo, se resucita a la vida eterna. Amén

Petición de perdón. Santa Teresita del niño Jesús
Dios mío, lejos de desalentarme
a la vista de mis miserias
vengo a ti confiada, acordándome de que
" no tienen necesidad de médico los sanos sino los enfermos".
Te pido que me cures, que me perdones
y yo, Señor, recordaré que
"el alma a la que más has perdonado
debe amarte también más que las otras"
Te ofrezco todos los latidos de mi corazón
como otros tantos actos de amor y reparación,
y los unos a tus méritos infinitos.
Ya no quiero tener más voluntad que la tuya
Y mañana con la ayuda de tu gracias,
volveré a comenzar una vida nueva,
cada uno de cuyos instantes,
será un nuevo acto de amor.


Ama, y haz lo que quieras. San Agustín
Ama, y haz lo que quieras
Si callas,
callarás con amor.
Si gritas,
gritarás con amor.
Si corriges,
corregirás con amor.
Si perdonas,
perdonarás con amor.
Si está dentro de tí
la raíz del amor,
ninguna otra cosa
sino el bien
podrá salir de tal raíz.


No llores si me amas. San Agustín
No llores si me amas,
Si conocieras el don de Dios y lo que es el cielo.
Si pudieras oír el cántico de los ángeles
y verme en medio de ellos.
Si pudieras ver desarrollarse ante tus ojos, los horizontes, los campos
y los nuevos senderos que atravieso.

Si por un instante pudieras contemplar como yo,
la belleza ante la cual las bellezas palidecen.
¿Tu me has visto,
me has amado en el país de las sombras
y no te resignas a verme y
amarme en el país de las inmutables realidades?
Créeme.
Cuando la muerte venga a romper las ligaduras
como ha roto las que a mí me encadenaban,
cuando llegue un día que Dios ha fijado y conoce,
y tu alma venga a este cielo en que te ha precedido la mía,
ese día volverás a verme,
sentirás que te sigo amando,
que te amé, y encontrarás mi corazón
con todas sus ternuras purificadas.

Volverás a verme en transfiguración, en éxtasis, feliz
ya no esperando la muerte, sino avanzando conmigo,
que te llevaré de la mano por
senderos nuevos de Luz y de Vida.
Enjuga tu llanto y no llores si me amas.


Oración para sonreir.  Madre Teresa de Calcuta
Señor, renueva mi espíritu y dibuja en mi rostro
sonrisas de gozo por la riqueza de tu bendición.
Que mis ojos sonrían diariamente
por el cuidado y compañerismo
de mi familia y de mi comunidad.
Que mi corazón sonría diariamente
por las alegrías y dolores que compartimos.
Que mi boca sonría diariamente
con la alegría y regocijo de tus trabajos.
Que mi rostro dé testimonio diariamente
de la alegría que tú me brindas.
Gracias por este regalo de mi sonrisa, Señor.
Amén.


Oración para aprender a amar.  Madre Teresa de Calcuta
Señor, cuando tenga hambre, dame alguien que necesite comida;
Cuando tenga sed, dame alguien que precise agua;
Cuando sienta frío, dame alguien que necesite calor.
Cuando sufra, dame alguien que necesita consuelo;
Cuando mi cruz parezca pesada, déjame compartir la cruz del otro;
Cuando me vea pobre, pon a mi lado algún necesitado.
Cuando no tenga tiempo, dame alguien que precise de mis minutos;
Cuando sufra humillación, dame ocasión para elogiar a alguien;
Cuando esté desanimado, dame alguien para darle nuevos ánimos.
Cuando quiera que los otros me comprendan, dame alguien que necesite de mi comprensión;
Cuando sienta necesidad de que cuiden de mí, dame alguien a quien pueda atender;
Cuando piense en mí mismo, vuelve mi atención hacia otra persona.
Haznos dignos, Señor, de servir a nuestros hermanos;
Dales, a través de nuestras manos, no sólo el pan de cada día, también nuestro amor misericordioso, imagen del tuyo.


Alma de Cristo. San Ignacio de Loyola
Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti.
Para que con tus santos te alabe.
Por los siglos de los siglos. Amén.

 
Ven Señor y toma. San Mauro
Desde que mi voluntad,
está a la tuya rendida
conozco yo la medida
de la mejor libertad.
 
Ven Señor y toma,
las riendas de mi vida
de tu mano me fío
y a tu mano me entrego
que es poco lo que me niego
si yo soy tuyo y vos mío
 
A fuerza de amor humano
me abraso en amor divino.
La santidad es camino
que va de mi a mi hermano
 
Me dí sin tender la mano
para cobrar el favor
me dí en salud y en dolor
a todos, y de tal suerte,
que me ha encontrado la muerte,
sin nada más que el amor